sábado, 4 de febrero de 2012

Super Bowl XLVI: New York Giants v New England Patriots

Después de todo, habrá un Manning en el Super Bowl que se juega en Indy…
La historia de este deporte está llena de rivalidades que marcaron una época. Pocos podrán negar que el enfrentamiento que marco la década anterior en la liga fue el de los dos pasadores más prolíficos de esta generación: Peyton Manning y Tom Brady. Esos hombres y sus equipos definieron lo que en este espacio hemos llamado la “Era de especialización del pase”. De esa era es precisamente hijo Eli Manning. El único pasador de esta era que puede decir que en enfrentamientos contra Brady en el gran escenario, ha sido capaz de jugar mejor que él. El domingo, Lucas Oil Stadium recibe un partido que puede cerrar de una vez el debate de Brady con Montana (considerando que el debate con el mayor de los Manning ya esta mas que cerrado a su favor) o, por el contrario, puede abrir la ventana de duda respecto, no a los logros de Brady y su lugar entre los más grandes de la liga, pero si el de su equipo en la historia de los últimos 2 lustros. Bill Belichick no ha ganado un Super Bowl sin Charlie Weis y Romeo Crennel. Ese hecho de alguna manera golpea los experimentos hechos en el último tiempo, que han visto a Belichick trabajar cada aspecto del equipo con un cuerpo de coordinadores bastante regular. Traer de nuevo a Josh McDaniels es una declaración de lo poco efectivo que ha resultado ese experimento. Los Giants regresan a un Super Bowl. De nuevo contra los Pats y bajo techo. Pero esta vez, como favoritos. Eso es inusual para los Pats, pero no lo ha sido para unos Giants que toda esta postemporada han vivido del mito creado a su alrededor por la experiencia exitosa de hace 4 temporadas. Los Giants son el primer equipo con marca 9-7 y diferencial de puntos negativo en temporada regular que llega al Super Bowl. Tienen mucho más talento y mucho más a favor que lo de aquel viaje a Glendale. Que sea o no una ventaja, se definirá el domingo. Tanto como el legado de los Pats en la era que ayudaron a crear con el hermano del único pasador que les ha ganado consistentemente en época reciente.
Ofensiva Patriots v Defensiva Giants.
Si todo se reduce al nivel de Rob Gronkowski, podemos dejar todo, ahorrarnos dinero y 4 horas de nuestras vidas y entregar el Lombradi a los Mara y Tom Coghlin. Simplificar de esa manera el esquema ofensivo de los Pats es poco inteligente a estas alturas de la temporada y considerando que New England ha tenido 2 semanas para preparar un rematch de la temporada regular. Ciertamente, Gronk es la pieza fundamental de la ofensiva de los Pats esta temporada. Pero, pensando en las características de su lesión y en la manera en que New England ha utilizado a sus alas cerradas este playoffs, su lesión plantea dudas de esquema más que rendimiento. Aaron Hernandez es utilizado en la ofensiva de los Pats como un comodín. Es, en esencia, un receptor con habilidades de bloqueo mucho más importantes que las habituales. Teniendo en cuenta que Hernandez es usualmente el miembro de la pareja de alas cerradas que va a la ranura y que la lesión de Gronkowski hace bastante difícil pensar que soporte todo un partido de roce contra la violenta línea defensiva de los Giants, lo planteado es un cambio de funciones. Gronkowski iría más a la ranura y Hernández partiría mucho más desde la línea. Ciertamente, en la ranura Gronk estaría emparejado con un safety y no con un apoyador. Pero si algo ha quedado claro esta temporada, es que tiene las armas para sacar juego frente a cualquier combinación defensiva. Conociendo la manera en que Kevin Gilbride visualiza la defensiva de los Giants, seguramente se ha preparado para el escenario de un Gronk participante de inicio. Lo difícil es el cómo, en este caso. Si la respuesta que están pensando a la pregunta que plantean los Pats es la presión con los 4 frontales, pura y simple, seguramente Gilbride tiene una visión diferente. Los Giants enviaron a 4 o menos defensivos a presionar en 80% de los snaps de las últimas 5 semanas. En esas jugadas, permitieron 5.1 yardas por pase en promedio. Importante, pero no espeluznante. La presión con los 4 frontales es efectiva en la medida que los Giants enfrentaron equipos con arsenales bastante clásicos (Dallas, Atlanta, Green Bay, San Francisco). En al menos 3 de esos enfrentamientos, los Giants tuvieron más problemas marcando la ranura en la secundaria, que presionando al pasador. New England cambia el enfoque ofensivo y ahí está el problema. Si los Giants han sido exitosos contra Tom Brady es gracias a que Steve Spagnuolo le dio vida a formatos de presión que generan gran parte de la amenaza, por el centro. La presión por el centro destruye el timing de los pasadores de bolsillo clásicos de esta era. Le pasa a Brady y lo sufrió Peyton Manning contra las 3-4 de presión pura al inicio y hasta mediados de su carrera. ¿Cómo se crea presión por el centro? Estos Giants tienen dos formas: la clásica es con la Nascar (4 alas defensivas o 3 alas y un tackle en la línea), que genera problemas de velocidad para los linieros internos. La segunda forma es añadiendo apoyadores a la presión. Los Giants generan mucha velocidad en los costados de la línea. Los tackles ofensivos necesitan ayuda de los guardias y por esos gaps entran los apoyadores de NY (usualmente Michael Boley). Si consideramos que el domingo enfrentan a la sexta mejor línea ofensiva de la línea en lo que se refiere a marcar la presión, enviar a más de 4 a presionar es una posibilidad importante. Aun contra un Brady que destruye literalmente la carga con 6 o más defensivos, está claro que si no logran sacarlo de ritmo, tendrán serios problemas. El problema con la presión más allá de los 4 frontales es simple: elimina jugadores en la caja que dejan espacios para el desenvolvimiento más que pleno de Gronkowski, Hernandez y Wes Welker. Enfrentar a estos Pats de la era post-Randy Moss es enfrentar al equipo que más y mejor trabaja las distancias medias y cortas. Para NY es un tema de emparejamientos en la línea y de cómo entregan la ranura a la zona sin sufrir. Los Giants no tienen apoyadores consistentes para marcar el pase. Su mejor opcion es Antrell Rolle uniéndose a la caja y eso deja a la secundaria en un Cover 1 con Kenny Phillips como libre. La mejor forma de detener al trió de New England es reduciendo al mínimo las burbujas en la zona. Haciendo que las “drop zones” (los espacios de cambio de marca en una zona), se reduzcan. La bomba nunca está fuera de discusión. Pero queda claro que, en el esquema actual, el papel de su mejor ejecutor, Deion Branch, es secundario. Sin embargo, los Pats siempre encuentran formas de crear la situación idónea para jugadas grandes. No precisamente bombas es decir, pases que viajan más de 20 yardas, pero si pases que viajan entre 10 y 15 yardas, aprovechando emparejamientos favorables. Esas jugadas vienen usualmente de la finta y pase, que los Pats ejecutan muy bien para las distancias mencionadas y que serán una invitación si Rolle o Phillips se unen a la caja, ya sea para reducir las “drop zones” o para marcar hombre en jugadas donde los apoyadores se unan a la presión. También se crean con Brady trabajando constantemente los flats. Los Pats no son fans de las pantallas a sus corredores, pero si a Branch, Welker y Hernandez.
Claves para New England.
1.- Establecer temprano la superioridad en la línea: Obligar a los Giants a comprometer más recursos en la presión, liberara la zona media para que Brady trabaje. Siempre que su línea ofensiva se lo permita.
2.- Aprovechar los emparejamientos de Antrell Rolle: Siendo el miembro más endeble de esa secundaria cuando a marcar pase se refiere, Brady tendrá que reconocer el papel de Rolle cuando lo tenga en la caja y explotar sus trabajos de zona. Ya sea como primer o segundo espacio de ejecución de la jugada. Si los Giants emparejan a Gronk con un apoyador, Rolle será el acompañante obligado de esa marca. Si Gronk va con Deon Grant o Kenny Phillips, Rolle ira libre a la zona.
3.- Eliminar la presión por el centro: Teniendo a 3 de los mejores linieros internos de la liga, el tema es eliminar los emparejamientos poco favorables. Gilbride acostumbra enviar a Justin Tuck a la derecha junto a Osi Umenyiora. Darle ayuda en el bloqueo con los corredores al lugar donde se encuentre el ala extra, es fundamental contra la Nascar.
Claves para New York.
1.- Reducir a Rob Gronkowski: Es el emparejamiento más difícil para el esquema de los Pats. Sea en zona o mano a mano, los Giants deben asegurarse que siempre exista ayuda.
2.- Eliminar la zona media: Brady es tan efectivo en pases de menos de 10 yardas como en pases entre 10 y 19 yardas. Una zona expansiva en el centro que elimine las opciones que barren ese sector y lo obliguen a lecturas medias, hará más probable que la presión surta el efecto deseado.
3.- Presión, presión y más presión… por el centro: Es la receta que ha funcionado contra Brady. Es lo que les dio su último titulo. Y es lo único que asegura que no se coman 40 puntos contra un Brady en ritmo que trabaje sus lecturas en progresión. Entre menos elementos sean necesarios para esa tarea, mejor para ellos.
Ofensiva Giants v Defensiva Patriots.
Después de ver la última serie ofensiva de los Ravens en el Campeonato de la AFC, todos en Foxboro y zonas cercanas tuvieron la misma idea: Julian Edelman puede costarles caro. En el partido de la semana 9, los Giants no tenían a Hakeeem Nicks. Eso le soluciono un problema de personal a los Pats, que emparejaron a Kyle Arrington con Mario Manningham y a Victor Cruz, que trabajo en una banda y no en la ranura, con Sterling Moore. Asumiendo los serios problemas de balón que mostro Devin McCourty al inicio de la temporada, Belichick lo envió a la parte trasera de la secundaria y adelanto a Moore en una movida que salvo la temporada de New England hace dos semanas contra Baltimore. El problema el domingo es que los 3 receptores principales de los Giants estarán disponibles y los problemas de emparejamiento en ranura se convierten en el dolor de cabeza de Belichick. Arrington se mantendrá en una banda y Seterling Moore seria su acompañante. Viene el problema: ¿Quién va a la ranura contra, seguramente, Victor Cruz? Las opciones de Belichiclk son enviar a McCourty como esquinero nickel a esa asignación o dársela al todoterreno Julian Edelman. Para “tranquilidad” de Belichick, Pat Chung estar presente y, en esa medida, McCourty tendrá algo mas e libertad para trabajar la ranura o la zona profunda. Los Pats enviaron muchísimo nickel y dime en la primera mitad del partido de la semana 9. Abandonaron esa idea en la segunda mitad por la lesión de Chung, que obligo a emplear a McCourty en la zona profunda. Las formaciones con 5 y 6 backs defensivos funcionaron contra Manning. Aun en el escenario de Belichick utilizando a Arrington, Moore y McCourty como sus 3 esquineros principales, seguramente Edelman se presente en las dime como el sexto miembro de la secundaria. Aunque en ese caso habría más probabilidades de que fuera libre al balón, como miembro de un grupo de tres profundos. En cualquier caso, lo fundamental para los Giants está en su capacidad para explotar lo que entrega la más que endeble secundaria de los Pats. La zona con menor cantidad de miembros que Manning vera en la noche del domingo, tendrá 2 jugadores de New England en la parte profunda del terreno. Entiende Belichick que las armas de la ofensiva aérea de los Giants alcanzan para destruir las tres distancias. Manningham trabaja lo corto, Nicks es el velocista de las bombas y Cruz es el que puede convertir un pase de 7 yardas a la zona de los apoyadores en un TD de 90 yardas. Se asume en la previa, que los Pats no quieren que sea Cruz el que les gane el partido. Eso está lejos de tener soporte estadístico. Al menos, si tenemos en cuenta los puntos en los que a ambos les fue mejor y peor este año. Piensen en esto: Eli Manning lanzo el segundo mayor porcentaje de pases que viajaron más de 20 yardas en la liga este año. 18,5% de los pases de Manning viajaron 20 o más yardas y completo 47% de esos envíos. Esos números son de miedo, mas aun para una secundaria como la de los Pats. En contraste, a Eli le fue mucho peor en pases de 10 yardas o menos, lanzando 5 de sus INT’s en esa distancia. Enfrenta al equipo con el tercer mejor diferencial robos/entregas de la liga y que descanso precisamente en l distancia corta para provocar entregas de balón. 13 de las 19 INT’s que consiguieron los Pats en la temporada, llegaron cuando el pase rival viajaba 10 yardas o menos. Siendo esa la distancia en que es más efectivo Cruz, los Pats deben asegurarse de eliminar precisamente la bomba y obligar a Manning a trabajar corto o medio. En las distancias medias, Manning busca más las bandas que el centro. Ese patrón seguramente se repita contra esquineros que no querrán vender la espalda rápidamente. Sin embargo, la estrategia de New England en la semana 9, especialmente con 5 y 6 defensivos en la secundaria, fue enviar a los receptores al centro, ganando la banda y obligando a Manning a trabajar las distancias medias en ventanas bastante pequeñas. La presión es una interrogante. Si bien los Pats deben entregar casi todo recurso disponible a la marca del pase, enfrentaran a la peor línea ofensiva cuando se trata de contener la carga con 6 o más defensivos. Si Belichick tiene planteado enviar presión con más de 4, seguramente los elementos extra vendrán de los costados del cuerpo de apoyadores. La posibilidad de New England saliendo con una 3-4 base tampoco es descabellada. Básicamente porque entrega mejores perspectivas para el trabajo de una zona expansiva y porque evitaría en gran medida las escapadas de Manning fuera del bolsillo para extender jugadas. El otro elemento importante en el juego de NY es el acarreo. Más por un tema de cómo ayudaría a trabajar la mente de Belichick, que por otra cosa. Si los Giants logran que su acarreo sea lo suficientemente efectivo de entrada como para obligar a los Pats a enviar a Chung a la caja, eso eliminaría al menos una de las ayudas profundas. Y, en esas situaciones, Eli puede ser realmente matador.
Claves para New York.
1.- Trabajar la ranura: Sea McCourty o Edelman el encargado de Cruz, ese es el lugar donde Manning pondrá buena parte de su dinero. Si es McCourty el encargado, trabajar profundo desde esa posición debe ser prioridad. Básicamente porque McCourty pierde demasiado rápido la referencia del balón.
2.- Evitar las indiscreciones de balón: Los Pats viven y mueren de sostenerse con las uñas en zona roja y de forzar robos de balón. Es eso lo que los ha sacado de apuros en buena parte del año. Evitar darle esas oportunidades es más difícil de lo que suena.
3.- Darle primacía al pase de entrada: Tom Coughlin tiene una filosofía ofensiva que pretende siempre ser equilibrada. El abandono del acarreo no está en el libreto, a menos que el marcador así lo dicte. Pero contra semejante secundaria y enfrentando un equipo que forzó 11 balones sueltos en su caja, pasar en proporciones importantes no tendría nada de descabellado.
Claves para New England.
1.- Esconder a Julian Edelman: Si tienen que utilizarlo, deberán entregarle asignaciones que no signifiquen peso importante. En la última seria contra Baltimore, Edelman marco con risibles resultados a Anquan Boldin. Contra un pasador de más y mejor nivel que Joe Flacco, exponer a Edelman puede ser desastroso.
2.- Ejecutar al máximo nivel en la zona media: El lugar favorito de Victor Cruz debe tener suficiente tráfico para que, si no pueden evitar el pase completado, eliminar las yardas después de la recepción que hacen de Cruz una amenaza.
3.- Parar el acarreo con el personal básico: Los Pats necesitan lecturas excelsas de sus profundos. Cualquier problema en ese ámbito en una jugada de finta y pase, dejaría a los receptores de los Giants mano a mano contra esquineros promedio, en el mejor de los casos.
Equipos Especiales.
Los números de Lawrence Tynes y Stephen Gostkowski son particularmente parecidos. Sin embargo, la experiencia comprobada de Tynes en situaciones de altísima presión le da cierta ventaja en ese aspecto a los Giants. Steve Weatherford es capaz de lo mejor y lo peor en el mismo partido. En ese sentido, Zoltan Mesko es mucho más estable, sin ser extraordinario. La ventaja en este aspecto del juego va a New England por poco. Básicamente, por tener mejor personal para regresar patadas. En cobertura y en cuanto al trabajo de ambos pateadores, están tan parejos como en el resto de cuestiones.
Pronóstico: Difícil pensar en Bill Belichick y Tom Brady perdiendo 2 Super Bowls contra el mismo equipo. Aun mas difícil si consideramos que el partido es un rematch de la temporada regular. Los Giants llegan como favoritos, teniendo en cuenta el rendimiento del equipo al final de la temporada. Los Pats han sido el equipo más regular de la temporada y han sabido sostenerse con una de las peores defensivas de pase en la historia reciente de la liga. Darle 2 semanas a Bill Belichick para que trabaje esa defensiva, parece dar cierta idea de lo que puede ser una ventaja intangible. Al menos, hasta que comience el partido. Es el pronóstico más difícil de los últimos 4 años. Algo debe tener que ver con las implicaciones históricas de las que hablábamos al inicio. Patriots 27 – Giants 20.

domingo, 22 de enero de 2012

NFC Final de Conferencia: Giants v 49ers

Con una semana más de aprendizaje en el escenario que se encontraran el domingo, Giants y Niners juegan la final de Conferencia menos probable de los últimos 5 años. Los Niners reciben su segundo partido de playoffs en casa como underdogs. Es menos impactante el favoritismo de los Giants, pero el historial parece darle la derecha al equipo de Tom Coughlin. Al menos, en la opinión general. Para ambos es un partido mucho más parejo que el que ganaron la semana pasada. Que sea un rematch, le da algo más de espacio de trabajo a los Niners respecto al partido de ronda divisional. Decir que es parejo es caer en lo obvio. Decir que el local parte con más ventaja de lo que se piensa, demanda altísima argumentación.
New York en San Francisco: La semana pasada, los Giants ganaron la clase de partidos que acostumbran en enero. Con todo en contra, le pasaron por arriba a la peor versión de los Packers de los últimos 2 años (y hay poco de exageración en eso último). En términos de esquema, fue una victoria plena de Perry Fewell. Jugaron defensiva base 4-3 o formaciones más pesadas en 7 ocasiones. El resto, fue todo defensiva nickel con Cover 2 clásico en la zona profunda. Esa receta funciono en la medida que elimino cualquier jugada profunda de los Packers. Contra los Niners, es otra la historia. Básicamente porque Alex Smith no necesita de la bomba para sobrevivir. Pero lo realmente interesante en estos Giants es como engañan al que no mira con atención. La percepción general es que los Giants viven de la presión con 4 y el resto es simple cobertura en zona con diferentes presentaciones. La estadística va contra ese argumento. Nueva York envía 4 a presionar en 63% de los snaps. Son la defensiva 19 en ese ranking y apenas número 10 entre las de base 4-3. Donde sí están en el top 10, es entre las defensivas que más veces cargan con 6 o más. Son sextos en esa estadística con más de 20%. Lo anterior no es un tema menor contra un equipo que, como los Niners, sufre para trabajar paquetes de presión grandes. Es, básicamente, un panorama parecido al de la semana anterior para el coordinador ofensivo Greg Roman, Alex Smith y la ofensiva de los Niners. New Orleans aposto todo a la presión. Apostaron a que la presión desactivara la ofensiva de los Niners antes que las desventajas del emparejamiento de Vernon Davis con los safeties fuera un problema. Los Niners demostraron en el último cuarto que esa apuesta es un castillo de naipes que se cae si no puedes parar el acarreo, si Smith esta en un buen día en las jugadas de finta y pase con movilidad fuera del bolsillo y, muy especialmente, si la presión falla en llegar hasta el QB y Vernon Davis puede victimizar al miembro de la secundaria que lo marca 1 a 1. Los Giants no cargaran como los Saints. Pero tampoco es negocio vivir de la cobertura profunda en zona. El reto para Perry Fewell es encontrar un plan de juego que coloque a Smith en problemas frente a las cargas de secundaria, sin abandonar la zona dejándole libertad de acción a Vernon Davis. En el partido de la semana 10, los Niners se aprovecharon de su fama de ofensiva de primacía de acarreo para enviar más pases de lo que acostumbran. EN la temporada, San Francisco envió pases en menos del 55% de sus snaps ofensivos. Contra los Giants en la 10, el porcentaje estuvo arriba del 65%. Pasaron especialmente en primera oportunidad donde, como mencionamos la semana pasada, los números de Alex Smith son infinitamente superiores a los de cualquier otra situación de juego: 113 completos en 171 intentos, 1363 yardas, 7 TD y 1 INT. Lo interesante de esa línea es que esa única intercepción de Smith en primera oportunidad, fue precisamente contra los Giants en la 10. Greg Roman armo un plan donde mover el bolsillo era la solución a la presión de Nueva York. El de la 10 fue uno de los seis partidos esta temporada en que los Niners no alcanzaron las 100 yardas terrestres. No fue merito de los Giants. Los Niners abandonaron el acarreo por diseño de plan de juego y por la lesión temprano en el partido de Frank Gore. Aun así, Kendall Hunter promedio 6.7 yardas en 6 acarreos y Alex Smith tuvo otros 6 para 27 yardas. Pensando en un partido como el de la semana pasada, en que Aaron Rodgers pudo correr libremente con la mayoría del personal de los Giants encargado de la zona profunda, Smith podría trabajar una táctica parecida, pero por diseño y no como consecuencia de lo que entregue la defensiva. La otra contribución importante en la 10 fue de Delanie Walker. Si para una defensiva que vive y muere de la presión es difícil detener un ala cerrada, imaginen lo difícil que es poder hacerlo con 2. Lo más difícil es que los Niners usan a Walker y Davis en formaciones de máxima protección, es decir, formaciones de acarreo. Si Walker juega el domingo, la finta y pase será una de las principales armas de Smith en situaciones de corto yardaje. Del otro lado, es un tema menos complejo. Básicamente porque si los Giants tienen problemas acarreando el balón, los Niners no tienen ninguno deteniendo el acarreo. Si, es cierto que Ahmad Bradshaw no estuvo en la semana 10. Pero también es cierto que los Niners solo permitieron a 3 rivales sobrepasar las 100 yardas terrestres en lo que va de temporada. El juego de los Giants pasa, fundamentalmente, por lo que pueda definir el pase. Y eso es todo un reto, porque pasa por definir lo que los Niners presenten en defensa. En la 10, con Víctor Cruz siendo ya una amenaza importante, San Francisco mostro el respeto debido colocando a Carlos Rogers a marcarlo en la ranura. Con Tarrell Brown en un costado marcando a Hakeem Nicks y Chris Culliver con Mario Manningham. La consecuencia: Manning se aprovecho del novato Culliver y de los problemas de adaptación de Rogers a la ranura. Intento 21 pases a Manningham y Cruz, completo 12 para 161 yardas y 1 TD a Manningham. Habrá que revisar cual es el plan de Greg Roman para el domingo. Especialmente porque es casi un hecho que los Giants jugaran con 3 receptores en el terreno buena parte de sus snaps. Porque el pase es lo que sostiene a esa ofensiva y porque el receptor extra obliga a los Niners a jugar defensiva nickel y elimina un miembro de la caja, lo que puede ser útil al momento de acarrear el balón. Encontrar soluciones al problema llamado Justin Smith es el otro reto de los Giants. Básicamente porque Smith no tiene posición fija en la caja de los Niners. La mayoría de los snaps sobrecarga el costado izquierdo de la línea con Aldon Smith, pero puede alinearse en cualquier espacio. Mas rápido que la mayoría de los guardias de la liga (le dio una paliza a Carl Nicks la semana pasada), también puede alinearse en el hombro externo del centro y generar un dolor de cabeza al lado de Isaac Sopoaga. La línea ofensiva de los Niners no es precisamente una oda a la eficiencia. Pero pueden sostenerse si Manning encuentra un emparejamiento que pueda explotar. Lo que debe preocupar a los Niners es poder tacklear efectivamente. Si, es un fundamento. Pero contra los Giants debes maximizar ese fundamento. San Francisco elimino la pantalla del libro de los Saints con Donte Whitner espiando cerca de la caja todo el partido. Dependiendo del empleo que piense darle Roman a sus safeties, será fundamental evitar que los Giants tenga espacio para estirar jugadas. Especialmente porque si los Niners pudieron ganar en la 10, aun sin alcanzar 100 yardas por tierra, es porque forzaron 2 entregas de balón que aprovecharon al máximo. Y esas entregas solo pueden forzarlas en drives largos donde las oportunidades se duplican.
Pronóstico: La receta de San Francisco todo el año ha sido acarreo, eliminar los errores propios y forzar la mayor cantidad posible en el rival. En la 10, probablemente el partido menos parecido a ese guion de los que ganaron en la temporada, la clave fue ser consistentes con la idea del plan de juego que habían creado. No improvisan demasiado estos Niners. Ni siquiera en las situaciones en que otros se verían obligados. El momentum de los Giants existe en la medida que han sido capaces de correr efectivamente el balón. Desde la semana 14 (incluyendo playoffs), los Giants promedian 114 yardas terrestres por partido y tienen record de 5-1. Es un arma de destrucción masiva, con un dispositivo de desactivación más sencillo de lo que parece. Niners 23 – Giants 17.

AFC Final de Conferencia: Ravens v Patriots

En Maryland conocen la sensación. Enero, equipo con gran record en temporada regular y excelente siembra. Visita en Ronda Divisional o Campeonato de Conferencia a Indianápolis, Pittsburgh o New England y… el resto es historia. Los Ravens hicieron un esfuerzo importante en la semana por desactivar la idea de muchos fanáticos y periodistas de Baltimore que piensan que es "ahora o nunca" para este equipo. Esa nocion no es del todo errónea. Especialmente si revisamos el promedio de edad de las principales figuras del equipo y la progresión de Joe Flacco. Enfrentan, en Foxboro, a un equipo que mostro un instinto asesino contra Denver, que no se veía desde hace tiempo por Gillette Stadium. Para los Ravens es momento de dar una declaración. Pero habiendo desperdiciado oportunidades parecidas en el último tiempo, la fe no es la más alta alrededor de esta en particular.
Baltimore en New England: Es una especie de oportunidad única para los Ravens. Si, ir a Foxborough en enero es un problema. Más aun después de ver el festival que pusieron los Pats la semana pasada. Pero enfrentan a la peor defensiva que recuerde haya jugado un partido en esta instancia en los últimos 3 años. Eso es una ventaja. Al menos, en la medida que Cam Cameron sepa utilizarla. Para los Ravens el gran tema del domingo esta en cómo impedir que los Pats conviertan a su secundaria en la nueva víctima del la pareja Hernandez-Gronkowski. Bill Belichick y el recién retornado Josh McDaniels encontraron un nuevo rol para ambos en la ofensiva: acarreo. Gronkowski y Hernandez representan el reto más grande para cualquier secundaria de la liga. Básicamente porque están redefiniendo el juego de pase alrededor de la idea de tipos extremadamente atléticos y físicos. No hay personal de secundaria con las características para marcarlos mano a mano. La mejor solución es la zona. Y, contra esta clase de alas cerradas, debe ser zona expansiva. Básicamente porque pueden recibir pases pantalla, pases en rutas cortas a la zona media, pases a los flats, o bombas profundas. En plena conciencia de esto, Belichick los emplea en tantas formas como formaciones tine su libro de jugadas. Y esa misma cantidad de presentaciones demanda la zona de los Ravens si no quieren tener problemas el domingo. Para los Ravens es un tema de cómo emparejarlos. La mayoría de los equipos de la liga marca a las alas cerradas de New England con esquineros. Pierden en el tema físico, pero tienen la velocidad para compensar. Los Ravens rara vez envían a sus esquineros a marcar alas cerradas rivales. Bernard Pollard y Jameel McClain, safety y apoyador, son los encargados de esa tarea en la mayoría de ocasiones. No les ha ido mal. Los Ravens permiten 6.3 yardas por pase intentado a las alas cerradas rivales (tercer mejor promedio de la liga). Contra los Pats, ese emparejamiento iguala lo físico, pero entrega ventajas en el tema de la velocidad. Si no hay apoyo en la zona profunda, Brady puede verse tentado a aprovecharse de la ventaja en velocidad de ambos emparejamientos. Es ahí donde entra la presión como factor diferenciador en el partido. Si Baltimore quiere tener alguna posibilidad, presionar efectivamente a Brady es lo único que les asegura éxito. Es básicamente un tema de diseño este. En la mayoría de los libros ofensivos de la liga, las alas cerradas y corredores son la opción de escape para jugadas rutas (los llamados checkdowns). En el libro ofensivo de los Pats, las alas cerradas tienen responsabilidades de lectura primaria. Es decir, en buena parte de las jugadas, las primeras opciones de Brady son sus alas cerradas. La presión, especialmente por el centro, colocaría a Brady en necesidad de usar sus rutas de escape. Y eliminaría del mapa a Gronkowski y Hernandez. Otra cosa a la que muchos se ven tentados contra New England es a zonas amplias. Zonas que significan presión con solo 3 y 8 jugadores marcando el pase. Brady destruye esas propuestas con sus alas cerradas. La presión con 4 y hasta 5 es lo que los Ravens hacen mejor. Especialmente si Haloti Ngata y Terrence Cody pueden establecer superioridad en el centro de la línea. Eso obligaría a dobles marcas en el centro y a un mano a mano entre Logan Mankins y Terrell Suggs. En ofensiva, el partido pasa por la capacidad de Joe Flacco de pegarle a la peor secundaria de la NFL. En términos de filosofía no será sencillo. Los Ravens son el equipo que más veces utiliza formaciones con solo 2 receptores. Eso encuentra explicación en los problemas de sus tackles para sostener el acarreo y en la inexistencia en roster de un jugador que se ganara la designación como tercer receptor. Las veces de tercero las hace el ala cerrada Dennis Pitta. Y eso, a diferencia de los Pats, es un problema para la ofensiva de pase de los Ravens. Con solo 2 receptores en el terreno, New England puede sentarse a jugar Cover 2 en zona profunda con marcas individuales sobre Torrey Smith y Anquan Boldin. Con la caja llena de todos los elementos posibles para detener el acarreo. Darle más opciones que marcar a los Pats (obligarlos a jugar Dime) es obligatorio para los Ravens. El acarreo no sufrirá aun con la caja de los Pats llena de toda la población de Massachusetts. Los Pats tienen serios problemas con el acarreo por el centro y sus apoyadores sufren con los cambios de dirección. La semana pasada Belichick, notablemente más concentrado en la defensiva desde la llegada de McDaniels, envió como base una 3-4, que generó presión en el centro y asentó a los apoyadores como espías en los flats. Eso fue contra un scrambler como Tebow. Esta semana enfrentan un pasador de bolsillo clásico y una línea cuyo centro es mucho más fiable. Apostar por otra 3-4 sería darle demasiadas responsabilidades a Vince Wilfork. Los Pats seguramente querrán darle más espacio a la 4-3 que han jugado todo el año, aunque todo depende de la cantidad de retos que encuentren en la secundaria y de cómo logran esparcir por el terreno el cortísimo personal que tienen para marcar el pase.
Pronóstico: Todo se reduce a la capacidad de los Ravens para, por primera vez en mucho tiempo, demostrar que el nivel de la temporada regular es sostenible en enero. Escribía en la previa del partido de ronda divisional contra Pittsburgh en enero de 2011: "El problema es que lo visto hasta ahora, no se aleja de las versiones de los Ravens que llegan con mucho empuje a morir en partidos desastrosos en Heinz Field. Hasta que no prueben que son capaces de lo contrario, hay que irse con Pittsburgh". Que la frase aplique perfectamente a este momento y lo único a cambiar sean el rival y el lugar, es cualquier cosa menos una casualidad. Pats 34 – Ravens 21.

domingo, 15 de enero de 2012

NFC Divisional: Giants v Packers

En algún punto de la temporada los Giants parecían equipo eliminado. En algún punto de la temporada los Packers parecían equipo invencible. Luego, se encontraron en la semana 13, los Giants demostraron que eran equipo de playoffs y dieron señales de la mortalidad Packer que luego sería confirmada por los Chiefs en Arrowhead. Es el partido más parejo que enfrentan los Packers, al menos en el papel, desde Opening Day contra New Orleans. En enero y contra un equipo que frustro al predecesor de Aaron Rodgers de llegar a un Super Bowl en 2007. Es, además un rematch de temporada regular y la tercera vez que se enfrentan en 13 meses. Todos los ingredientes para el mejor partido del fin de semana. Si el clima de Wisconsin regala algo de nieve sobre Lambeau Field, nadie se molestara.
New York en Green Bay: Sorprende que tantos se sorprendan por el festival de fuegos artificiales que dieron estos equipos en Metlife Stadium en la semana 13. La defensiva 29 contra el pase se enfrento a la defensiva 32 contra el pase. Ambos pasadores se combinaron para 7 TD's, 2 INT's y 716 yardas aéreas. La idea de repetir un partido de ese estilo en estas fechas no es risible, pero queda lejos de las posibilidades si consideramos que es un rematch y en la era del video es poco lo que no se puede estudiar. Los números de ambos aquel día fueron extraordinariamente parecidos. En castigos, entregas y eficiencia en tercera oportunidad y zona roja, jugaron partidos casi idénticos. La diferencia estuvo en el último drive de Aaron Rodgers, que con un instinto asesino digno de aquel Rodgers del playoffs 2011 creó la escena para el gol de campo ganador de Mason Crosby. El desarrollo sin embargo, invita a pensar que los Packers tuvieron más control de la escena y del partido de lo que el resultado invita a pensar. Durante todo el año, los Packers sufrieron contra el pase largo. En esencia porque la ausencia de presión coloco a su secundaria en aprietos en varias ocasiones. En la 13, permitieron recepciones para 67, 51 y 42 yardas respectivamente. Una de esas fue una bomba de Manning a Travis Beckum para que los Giants tomaran ventaja de 7-0 al inicio. Aun con semejante ventaja detrás de la línea de golpeo, los Giants necesitaron mucha pantalla. Completaron 6 de 11 pases detrás de la línea de golpeo para 35 yardas, 2 primeras oportunidades y la INT devuelta para 6 de Clay Mathews. Los Giants dependieron de esa arma buena parte del año ante la ausencia casi absoluta de su juego por tierra. En la 13, ese no fue el caso. Los Giants alcanzaron las 100 yardas terrestres en apenas 20 acarreos. Fue más un tema de conformarse con lo que les entregaran en esas jugadas que un tema de filosofía o esquema. Entendieron los Giants que trabajar corto era la única forma de mantener ocupada la mente de la zona media de Dom Capers. De alguna manera, funciono. La falta de presión fue un problema para Green Bay todo el año. Es Clay Mathews contra el mundo. Aunque en la 13 no le fue nada mal contra Chris Snee y Kareem McKenzie: 1 captura, 1 pase defendido, 2 hits a Manning y 1 INT dan fe de la clase de partido que dio Mathews aquel día. Los Packers necesitaran uno mejor o parecido si no quieren sufrir. Cargar contra Eli Manning con 6 o más es un problema. Promedia 11.7 yardas por pase contra esa clase de presión. Los Packers rara vez envían esa clase de presión (solo el 6% de los snaps de esta temporada). Al contrario, cargan con 5 en el porcentaje más alto de la liga (17%) y contra ese modelo de presión, Manning promedia 6.7 yardas por pase. Green Bay tuvo problemas para presionar todo el año, pero jamás se rindieron a la tentación de enviar combos grandes. Esa tendencia debería sostenerse. En la 13, el miembro de la secundaria que peor la paso fue Charles Woodson. De no ser por el terrible año de Sam Shields, Capers no tendría problemas en dejar a Woodson en el lugar donde más útil ha sido en los últimos dos años: la caja. Asumiendo que Capers coloque a Tramon Williams sobre Victor Cruz, Hakeem Nicks seria la asignación de Woodson. Del otro lado, todo se resume a la Nascar. En la 13, los Giants capturaron a Rodgers 2 veces y le pegaron otras 6. Solo 1 de esos contactos no fue de un miembro de los 4 frontales (1 hit de Kenny Phillips). El resto de la presión llego siempre de esos 4 hombres. Cuando los Giants enviaron 6 o más a presionar, Rodgers completo 2 de 3 para 42 yardas y 1 TD. Cuando enviaron 5 Rodgers sufrió un poco más, pero fue capaz de convertir dos terceras oportunidades por piernas. Todo el partido defensivo de los Giants pasa por su capacidad para presionar solo con 4. En general, cargar contra Rodgers es una locura si se considera que su número de yardas por pase aumenta a medida que aumenta el número de pass rushers enviados a presionarlo. La presión por el centro, la más difícil de lograr para cualquier línea, es la que los Giants deben poner en ejecución. Especialmente contra Evan Dietrich.Smith a la izquierda. El concepto de la Nascar, de colocar 3 alas en la línea y solo un tackle natural funciona cuando dos alas juntas hacen cruces que sacan de la ecuación las dobles marcas por el centro. Eso aplica a Smith porque se sabe que Josh Sitton es capaz de marcar hombre a hombre a cualquier miembro de la línea de los Giants. La presión con 4 genera zonas extensas de demasiado tráfico. Rodgers ha dado demostraciones increíbles de cómo pegarle a las costuras de esas zonas, pero el reto siempre es interesante. Y es la única manera en que podrán sacarlo de ritmo e intentar forzar un error.
Pronóstico: Es la clase de partido que se define por detalles. Los Packers saben perfectamente bien lo que les espera. Después de los rivales de división, los Giants son el equipo al que más han visto en el último año. Que sea un partido de muchos puntos es lo que la estadística parece proyectar. Pero ambos han demostrado que en los exámenes más difíciles de la temporada, los que han parecido sus puntos más débiles, han emergido al más alto nivel. Localia en playoffs es un escenario nuevo para estos Packers. Quizás sea el único punto a su favor en un duelo más que igualado. Packers 27 – Giants 20.

AFC Divisional: Texans v Ravens

El ejercicio favorito de los Ravens en la última década ha sido dejar colgados a sus fanáticos en enero. No ha sido fácil. Ha demandado un altísimo nivel de perfeccionamiento en las formas y una cantidad de repeticiones casi obsesiva. Eso, y algunas visitas traumáticas a Heinz Field. El domingo, en casa, los Ravens van contra sus propios fantasmas en playoffs. Juegan contra un equipo que llega a esta instancia con los deberes hechos. Para Houston todo es ganancia desde la semana pasada. El antecedente de la semana 6 es un poco lejano, especialmente para unos Texans cuyas condiciones cambiaron dramáticamente en la segunda mitad de la temporada.
Houston en Baltimore: Para los Ravens, el problema que le han significado los Steelers en el último lustro no solo se refleja en sus derrotas en Heinz Field en playoffs, también refleja en su record en estas fechas. Baltimore tiene record de 7-4 como visitante y de 1-3 como local en playoffs. Mayoría de juegos como visitantes, implica que clasificaron como comodines en una división dominada por Pittsburgh. El partido de la semana 6 sirve como antecedente solo de esquema y eso con algunas excepciones. Aquel día el pasador de los Texans fue Matt Schaub y no estuvo presente Andre Johnson. Los Ravens no tuvieron a Ben Grubbs ese día. Sin Johnson, los Texans vivieron de la pantalla como opción de pase. Schaub envió 9 pases detrás de la línea de golpeo, completo 5 y solo consiguieron 23 yardas. Sin profundidad, fue un poco más sencillo diagnosticar lo que los Texans podían enviar en cada snap. Ray Lewis definió los esquemas de pase de Schaub aquel día. Cuando Lewis cargaba o se acercaba a la línea previendo acarreo, Schaub atacaba la zona media con rutas cortas. El problema para Schaub estuvo cuando Lewis retrocedía porque eliminaba la zona media como posibilidad y solo le dejaba la pantalla al flat como opción. Con Johnson presente, TJ Yates no debería sufrir tanto con Lewis y las opciones medias. Aunque, por encima de cualquier cosa, los Texans son un equipo corredor. En la 6, Arian Foster tuvo serios problemas para atacar la línea. Houston también trabajo esa parte de su ataque basados en la manera en que se alineara Ray Lewis. En formaciones 5-2, usualmente enviaron formaciones escopeta con acarreos de Foster o Ben Tate al costado opuesto al de Lewis. Es más que probable que contra Yates, Lewis se estacione toda la tarde como espía en el centro de la zona. Especialmente si los Ravens pueden parar el acarreo por el centro sin la ayuda de sus dos apoyadores medios. Si los Texans pueden correr, vienen las malas noticias para Baltimore. No se trata de sufrir con el acarreo en sí mismo, sino con lo que trae en términos de esquema: el play action. Contra Cincy, Yate completo 4 de 8 en pases de más de 15 yardas. Todos los que completo, llegaron en jugadas de finta y pase incluyendo el TD de Andre Johnson. Piensen además que Jay Gruden vende bastante bien sus jugadas de finta y pases, con formaciones de solo 2 receptores en las que Yates tiene rating de 112.2. La gran incógnita del partido pasa por la ofensiva de Baltimore. Cualquiera que haya visto a este equipo en la semana 1 contra Pittsburgh pudo pensar que eran los candidatos A1 al Super Bowl en la AFC. Y cualquiera que los haya visto contra Jacksonville en Monday Night, pudo pensar que eran contendores a la primera selección del draft. Los apagones ofensivos de los Ravens fueron escandalosos en la temporada. Joe Flacco es un pasador que necesita ayuda del esquema. No es casualidad que los peores momentos de Baltimore en el año fueran con Flacco intentando dos y hasta tres veces más pases que acarreos Ray Rice. Tanto como Eli Manning, el brazo de Flacco parece tener múltiples personalidades. En esencia, porque la bomba viene y va de su arsenal semana a semana. La solución de los Texans es la usual: presión y más presión. Con 44 capturas y el número más alto de hits en la liga (115), la de los Texans es, hoy en día, la caja más peligrosa de la NFL. En la 6, los Ravens amasaron 113 yardas terrestres contra esta defensiva. La clave estuvo en la manera en que pudieron desactivar el combo que en el centro forman los apoyadores Brian Cushing y DeMeco Ryans con el tackle nariz Shaun Cody. Es pura y simple disciplina de gaps (espacios) en la línea. Los apoyadores se encargan de las burbujas. Trabajan mucho esquema 4-3 de un espacio que parece en principio 3-4 o 5-2. Usualmente es Cushing el que más presiona contra el acarreo. En la 6, la solución que le dieron los Ravens fue enviar a Vonta Leach a bloquear un espacio al que inmediatamente se presentaba Cushing, mientras Ray Rice cambiaba de dirección. Será mucho más difícil esta vez, especialmente si los Texans logran sellar su secundaria como lo hicieron contra Cincy.
Pronóstico: Dos equipos muy parecidos. Quizás demasiado. La clave estará en la manera en que cada uno afronte el escenario. Los Ravens tienen todas las obligaciones del caso y el historial muestra que no les va bien en esas situaciones. Para los Texans es no olvidar su guion de toda la temporada y trabajar las situaciones del partido con el mismo ímpetu de todo el año. Para los Ravens y probablemente para todo el partido, lo fundamental es la versión de su ofensiva, especialmente de su ofensiva de pase, que se presente. A esta altura y con el historial reciente aun fresco en la memoria, es difícil imaginar lo que pueda llegar a pasar. Texans 27 – Ravens 23.

sábado, 14 de enero de 2012

AFC Divisional: Broncos v Patriots

El primero de tres rematch consecutivos del fin de semana se juega en la misma escena del crimen que en la temporada regular. Denver fue a Gillette Stadium en la semana 15 y dejo flashes de lo que podrían hacer si afinan la sintonía. New England solo cubrió el pronóstico. Luego de lo visto la semana pasada en Invesco Field, la tentación de pensar que este será un partido distinto por razones diferentes es enorme. Para los Broncos, el secreto esta en no olvidar los mejores 15 minutos de su temporada terrestre.

Denver en New England: Denver llego a Foxboro en la 15 con 6 victorias consecutivas. Y en los primeros 15 minutos de aquel partido, lucieron como ese equipo y lograron que los Pats lucieran como uno que había perdido 6 en fila. La historia de ese partido se reduce a un relato bastante simple: Denver consiguió 167 yardas por tierra en el primer cuarto para tomar ventaja de 16-7. Luego, entregaron el balón 3 veces y los Pats anotaron 27 sin respuesta para tomar ventaja de 34-16 y acabar con cualquier nivel de competitividad en la primera serie de la segunda mitad. Queda claro que el partido se define por los 3 errores de balón de los Broncos. Los Pats sacaron 17 puntos de esas 3 entregas. Y asi como es difícil que Denver ridiculice a ese nivel a la defensiva terrestres de los Pats dos veces en una misma temporada, también es difícil que los Broncos entreguen 3 veces el balón una vez más. Los Broncos no deben olvidar lo que los trajo a esta instancia: el acarreo. Funciono en Foxboro y funciono todo el año. El antecedente de Invesco en ronda de comodines es peligroso porque puede tentar a convertir a Tebow en un pasador más efectivo de lo que realmente es. Y de hecho, la defensiva aérea de los Pats es una invitación para que Tebow sea pasador. Y uno del estilo que ha sido más efectivo todo el año: un pasador de bombas. Los Pats permitieron 21 jugadas de 25 yardas o mas por aire en el año. Piensen que ningún equipo en la liga permitió más de 16 de esas. Piensen además que el 17% de los pases que lanzo Tim Tebow este año fueron de más de 25 yardas y que vienen de ganarle a la mejor defensiva aérea de la liga con esos pases. ¿Tentador, verdad? Pero, volvemos al antecedente. Entre la ventaja temprana y las indiscreciones de balón, Tebow lanzo solo 1 pase profundo contra New England en la 15. Y fue a mediados del tercer cuarto cuando estaban detrás por 18 puntos. New England entiende que sus problemas están en la zona profunda y nadie jugara Cover 0 en esa secundaria. El Cover 1 fue lo más habitual en la 15 para los Pats. Y fue Cover 1 porque Belichick entendió que necesitaba la caja poblada para detener el acarreo. Los números del primer cuarto demuestran que el éxito fue poco en ese momento. Pero los 3 fumbles de Denver prueban que el éxito de la caja llena estuvo en forzar errores de balón y no en parar el acarreo. Para New England es volver a rendir un examen que ya aprobaron, pero con serios cuestionamientos alrededor de las formas. Además, ya no tienen a Andre Carter a quien perdieron precisamente en la 15. En la 16 y la 17, los Pats repitieron la historia de Foxboro en la 15: en ambos comenzaron perdieron por 21 y remontaron para ganar por paliza. El secreto en los 3 partidos fue el mismo: forzar cambios de posesión. New England tiene el tercer mejor diferencial robos entregas de la liga (+14), con la cuarta defensiva que más balones robo en la temporada (30). Para Denver, todo se reduce a minimizar el error. Perdieron 3 de los últimos 5 en temporada regular, entregando 14 veces el balón.

Pronóstico: Es difícil pensar en un partido tan atípico como el de la 15. Aunque represento una buena fotografía de la temporada de ambos, no es precisamente la clase de partido que puede ocurrir en esta instancia de un playoffs. Lo difícil para Denver no está en lo que pueda lograr su ofensiva. Especialmente porque la defensiva de los Pats admite demasiado como para pensar que sea ese un duelo medianamente interesante. El problema de Denver está del otro lado. Defender la cantidad de opciones con las que cuenta Tom Brady es prácticamente imposible. Más aun si cometes errores que le entregan el balón. Si New England se presenta al nivel de la 15 y Denver al nivel del partido de comodines, será un duelo competitivo. Pero eso es tan poco probable como la repetición de errores que dieron el escenario del primer partido entre ambos. Patriots 34 – Broncos 17.

NFC Divisional: Saints v Niners

El sistema de siembra y sus curiosidades. Los Saints enfrentan a la mejor defensiva de la NFC fuera de la isla tranquila que les significa Louisiana Superdome. El cambio de escenario es un punto de extraordinaria importancia. Visitantes fuera de un domo, los Saints deben probar que no dependen de un estadio para sacar adelante su boleto a Indianápolis. Para los Niners es la oportunidad de comprobar que su segundo lugar en la Conferencia no es casualidad y que los desmanes del final fueron episódicos. Ambos tienen algo que probar y el choque de escuadras le agrega peso. Lo que veremos en Candlestick Park el sábado en la tarde, es un choque de estilos.

New Orleans en San Francisco: El único partido de la ronda divisional que no es un rematch de la temporada regular, arroja muchos espacios para la especulación en la medida que ambos juegan, por razones diferentes, en escenarios particularmente nuevos o difíciles. Para los Saints es un tema de manejo de enemigos: el público, la defensiva de los Niners y el aire libre. La última victoria de los Saints como visitantes en playoffs fue en el Campeonato de la NFC de 2010 en el Metrodome. En 2011 salieron con una paliza de Seattle. Y ahora enfrentan a un equipo con mucho más concepto que aquellos Seahawks o los mismos Lions de la semana anterior. No significa que sean mejor equipo, pero sí que manejan perfectamente los conceptos del juego para esconder sus debilidades y maximizar sus virtudes. El problema para estos Niners es de experiencia y, dependiendo del tipo de partido, de filosofía. Piensen en esto: San Francisco tiene el mejor diferencial de robos y entregas de la liga (+26), lideran la liga en robos (36) y en menor cantidad de entregas (10). Ese diferencial es la fotografía estadística más exacta de lo que son estos Niners: fuerzan muchos cambios de posesión y reducen, por esquema, al mínimo los errores. El mejor ejemplo: Alex Smith lanzo solo 5 INT’s en casi 450 pases intentados. La reducción de errores pasa por la manera en que se concibe esta ofensiva. Es simple: acarreo antes que todo. Y no es una ofensiva terrestre de elite: 4.1 yardas por acarreo, 127 yardas terrestres por partido y una línea ofensiva que permitió 44 capturas y el segundo número más alto de hits a su pasador (88). Los Niners trabajan el acarreo con bloqueo en zona y mucho peso en el centro. Viven del cambio de dirección y de los combos en los costados de la línea. New Orleans permitió la mayor cantidad de acarreos en campo abierto (10 yardas o más) en la temporada. No es la defensa del acarreo su mejor argumento. El peso por el centro no ayuda. Lo que los Niners deben evitar a toda costa es que el partido se les escape temprano. No quieres tener a Alex Smith como líder de una remontada. En una especie de curiosidad de esquema, la defensiva de Gregg Williams fue la que más veces cargo contra el pase en la liga, pero también fue la que más veces envió solo 3 a presionar y 8 a marcar pase. Eso es un problema para un QB con los problemas de lectura que aun viven en Smith y con una línea ofensiva que suele tener problemas para sostener el juego de pase. Los Saints deben obligar a tercera oportunidades largas. Eso saca el acarreo de la ecuación. Para eso, deben detener a Smith en su mejor faceta: pasar en primera oportunidad. Lanzo 1363 yardas y 7 TD’s en primera oportunidad. Cargar en primera contra Smith es, por lo tanto, una posibilidad más que viable en el catalogo de Gregg Williams. El secreto de los Niners, está del otro lado del balón. Los Saints anotaron 265 puntos en la primera mitad y 282 en la segunda mitad de sus partidos en temporada regular. Enfrentan a una defensiva que apenas permitió 229 puntos en toda la temporada. La semana pasada en Louisiana, Detroit elimino el pase largo del libro de Drew Brees en toda la primera mitad. Las dos jugadas de mas de 15 yardas que consiguió New Orleans en ese medio, fueron jugadas de desarrollo y no pases profundos por diseño. En la segunda mitad, la debacle de los Lions se cimento en permitir 4 pases de 40 yardas o mas de Brees. Los Lions tuvieron que sacrificar presión para llenar la zona profunda de jugadores. En menos del 10% de los snaps presionaron con más de 4. San Francisco puede darse el lujo de marcar con menos hombres en la zona profunda y comprometer sus esfuerzos en la presión. Forzar errores es el secreto de esta defensiva y los Saints sufren cuando juegan contra sus propias indiscreciones de balón. Eliminar la bomba del catalogo de Brees es alargar los drives y obligarlo a ser un pasador mas quirúrgico. Además, drives más largos implican mayor cantidad de posibilidades de forzar el cambio de posesión. La salida New Orleans a esto puede ser la pantalla o el ataque a los flats. Brees vivió cómodamente con esas opciones en la primera mitad contra Detroit (llego a completar 12 pases consecutivos), pero la zona de los Niners es mucho más agresiva. Carlos Rogers con Marques Colston y mucha press coverage es lo que podemos esperar de los duelos en esa secundaria. Otra diferencia con Detroit: los Niners presionan mejor por los costados que por el centro. Aldon y Justin Smith se especializan en sobrecargar costados y el de Jermon Bushrod tiene todos los números para ganar ese sorteo. Los Niners han vivido de forzar el error este año. Saben cómo hacerlo. Lo que deben afinar contra New Orleans es el método para forzar las situaciones. No permitir que la ofensiva de Brees encuentre distancias profundas es la tarea principal.

Pronóstico: La última gran defensiva de la NFC juega sus chances en casa contra una de las ofensivas más prolíficas de la liga. Para los Niners es un tema de sostenerse en sus pilares de toda la temporada: defensiva, acarreo y errores cero. Una receta que parece simple, pero que es realmente difícil de sostener en el tiempo de la manera en que San Francisco ha logrado hacerlo. La localia puede jugar en contra, pero para los Saints no es una ventaja salir de un domo. La experiencia entrara en juego si y solo si los Niners olvidan su guion. Como en Monday Night contra Pittsburgh, para los Niners es el momento de dejar claro su lugar en la conferencia. Niners 24 – Saints 21.