domingo, 2 de enero de 2011

Previa: Semana 17.


Los Raiders pueden convertirse en el primer equipo desde 1970 en barrer a sus rivales de división y quedarse fuera de playoffs. Un record de .500 por primera vez desde 2002 y quitarle el invicto en Arrowhead esta temporada a los Chiefs parecen suficiente inspiración. Para Kansas, es elegir rival. O más bien, evitarlo. Ganando, conservan el tercer mejor record de la AFC y con él, prácticamente aseguran recibir a los Jets en la ronda de comodines. Si pierden y los Colts le ganan a Tennessee, tendrían que verse con el segundo de la AFC Norte. Si hay algo que no quiere Todd Haley es recibir a Ravens o Steelers en la primera ronda del playoffs. Además, entre mejor sea el record de los Chiefs, menor será la posibilidad de tener que ir a Gillette Stadium en una eventual ronda divisional. La mejor manera de ganarle a los Raiders es corriendo. Tienen la tercera peor defensiva por tierra de la liga y en las últimas semanas (Jaguars, Colts) han quedado expuestos. No por casualidad, dos partidos donde ha estado ausente Richard Seymour. En ese sentido, Todd Haley tiene un problema. Tiene 3 semanas consecutivas reduciendo a menos de 15 los acarreos de Jamaal Charles con el argumento de tenerlo listo para playoffs. En 2 de esas 3 semanas, Charles corrió al menos 70 yardas y anoto TD terrestre o vía recepción. Quizás, esta semana lo utilicen un poco más. El primer partido fue un festival de castigos. Entre ambos, amasaron 27 castigos y 240 yardas en consecuencia. El dato no dice absolutamente nada de los históricamente indisciplinados Raiders, pero dice mucho de un equipo de Kansas que promedia 6 castigos por partido. De hecho, un castigo por interferencia de pase fue clave en la serie que termino con el gol de campo ganador de Sebastian Janikowski. La otra clave para Kansas en el juego de pase. En el primer partido, sin Nnamdi Asomugha disponible para Oakland, Dwayne Bowe solo recibió 5 de los 12 pases intentados en su dirección. Esta semana, el escenario sera parecido pero con Asomugha en el terreno. Si los Chiefs fueron efectivos en algo, fue en las jugadas de pantalla. Especialmente en juagadas obvias de pase, donde los Raiders tienen predilección por mandar cargas con sus apoyadores. Otra razón para tener a Jamaal Charles más tiempo en el terreno.

Tampa podría terminar la temporada como el único equipo de record positivo que no consiguió victorias contra equipos que jugaran en o por arriba de .500. Pero ya sabemos lo que opina Raheem Morris de las estadísticas. El punto para los Bucs, es conseguir una victoria que obligue a Giants y Packers (que juegan a segunda hora) a ganar. En la semana 6, Tampa hizo valer su buena defensiva de pase y dejaron a Drew Brees en menos de 300 yardas, pero Chris Ivory les corrió 158 yardas y los Saints les dieron una paliza de 31-6. Si Tampa quiere terminar la temporada como un equipo que merezca respeto más allá de su record, tienen que poder ganarle a New Orleans. Especialmente porque han fallado toda la temporada en ganar partidos grandes o contra rivales de peso. La gran diferencia respecto al primer partido, es la aparición de LeGarrette Blount para Tampa. Blount tiene 982 yardas en 11 partidos esta temporada. Promedia 91 yardas por partido en los últimos 10 y es la gran aparición ofensiva de los Bucs este año. Necesitaran un gran aporte de Blount contra una defensiva que sigue sin ser oportunista, pero conserva un altísimo nivel cuando a defender el pase se refiere. Asumiendo que en algún momento Sean Payton le dará descanso a sus titulares (solo una improbable victoria de Carolina en Atlanta les da el título divisional), no parece haber mejor oportunidad para Tampa de terminar con al menos 1 victoria contra equipos de record positivo y con 10 victorias por primera vez desde 2005.

El libro sagrado de la defensiva Tampa 2 dice que lo importante no es la cantidad de pases que se permitan sino la cantidad de yardas después de la recepción que se eviten. Si quieren ver un ejemplo extraordinario de cómo se cumple esa máxima a la perfección, vean el partido de la semana 3 entre Chicago y Green Bay. Aquel día, Aaron Rodgers completo 75% de sus pases (el porcentaje más alto de la temporada), pero promedio solo 7 yardas por intento y se fue con la derrota y apenas 316 yardas totales. Rodgers enfrenta el mismo reto en la semana 17, luego de su mejor partido como profesional y con el agregado de que una derrota los deja fuera de playoffs. Lindo escenario (lástima que NBC y la NFL no crean lo mismo). El de la semana 3 era el segundo partido de los Packers sin Ryan Grant. Ya han tenido más de 2 meses para ajustarse a no tener a su mejor corredor y a vivir con las 3.7 yardas por acarreo de Brandon Jackson. Si Bien Chicago ya tiene la división y el puesto de playoffs asegurados, con una victoria se saca de encima cualquier duda sobre cuál fue el equipo dominante en la división esta temporada. Ganarle a Green Bay en Lambeau Field y dejarlos fuera de playoffs es todo lo que necesitan para salir motivados. Además, lo que hace difícil a Chicago es su defensiva y eso es más una cuestión de esquema que de personal. Lo que vera Rodgers será la repetición de lo que sufrió en la semana 3: muchas jugadas de 2 y 3 man deep (hombres cubriendo la zona profunda), presión con los 4 frontales y los típicos 4 o 5 en la zona media. Ese esquema le hace daño a Rodgers, en la medida en que le quita la explosividad de sus receptores. Y sin alas cerradas de calidad, no hay demasiados emparejamientos favorables. La clave, será la manera en que trabaje la zona media. Especialmente a Brian Urlacher y Lance Briggs. Sacarlos de posición con fintas y es lo ideal. Además, el antecedente Belichick está ahí. Lo que hicieron los Pats se baso en limpiar la zona de Brian Urlacher con rutas que la cruzaban obligando al apoyador a comprometerse con alguna o dejarlas todas libres. Además, en algún momento de ese partido, Lovie Smith comprometió a DJ Moore, su esquinero nickel, a la zona de Briggs para que este ayudara a Urlacher. Con un esquema como ese (algo parecido al 4-2-5), la pantalla tiene muchas más posibilidades de funcionar. Sin embargo, lo mejor para Rodgers y los Packers es encontrar alguna forma de que su ataque terrestre funcione. Solo en esa medida pudieron los Pats y en buena medida los Jets hacer que sus jugadas de pase funcionaran. Especialmente porque si el jugador clave en la Tampa 2 es el apoyador medio (Brian Urlacher en Chicago), el acarreo lo obliga a meterse en la línea a sellar huecos, lo que deja su espalda vulnerable y con 2 safeties bastante profundos.

En Indy, más de uno debe recordar la época de las vacas gordas. Cuando podían descansar a sus titulares desde la semana 15, darle aire a los Jets y perder la oportunidad de terminar invictos la temporada regular solo para perder el Super Bowl. Los Colts no ganaran 12 partidos por primera vez en las últimas 8 temporadas y, en consecuencia, quizás sea la primera vez en ese lapso que sus titulares tendrán que jugar completo en la semana 17. Los Titans se vinieron abajo después de la semana de descanso (9). Tienen record de 1-6 desde ese momento. La otra buena noticia para Indy, es que en Houston no podrán jugar David Garrard y Maurice Jones-Drew para Jacksonville. En cualquier caso, los Colts tendrán que repetir una actuación como aquella de la semana 6, cuando estuvieron ganando por 21 para terminar ganando por solo 2. Con una victoria de Indy mas una derrota de Kansas, los Colts serian el tercer sembrado en la AFC y evitarían a los Ravens en semana de comodines. Un aliciente más para un partido que los fans de Indy (acostumbrados a ver a los suplentes desde la segunda serie ofensiva del partido de semana 17), encontraran más que atractivo.

Para que el comisionado Goodell duerma tranquilo el domingo, los Rams tendrían que ganar por 30 puntos a Seattle. En esencia, porque así clasificaría San Luis con record de 8-8 y +1 en el diferencial de puntos. En caso contrario, tendremos mucho de qué hablar en la noche del domingo. Parece que la confianza de la liga en que los Rams ganen es bastante amplia. No siempre colocas en prime time un partido que puede terminar en un desastre de proporciones importantes. El antecedente (semana 4), le da peso a la opción de San Luis. Una paliza de 20-3 de los Rams que pudo ser peor si San Luis convertía algo más que el 1 de 5 que tuvieron en zona roja. Aquel dia, Seattle tuvo apenas 257 yardas totales. Ese número no parece poder mejorar demasiado esta semana en la medida que el QB titular de los Sehawks será, casi con toda seguridad, Charlie Whitehurst. Incluso si juega el maltrecho Matt Hasselbeck, las expectativas de mejora no son muy grandes. La de Seattle era una defensiva top 5 contra el acarreo hasta que en las semanas 8 y 9, Raiders y Giants les corrieron para más de 400 yardas entre ambos. Si los Seahawks van a tener alguna posibilidad, esa pasa por la presión que sus 4 frontales puedan ejercer. Especialmente, el emparejamiento de Chris Clemmons (Elephant Rusher en el esquema de Pete Carroll) con alguno de los tackles de la línea ofensiva de los Rams. Sam Bradford tuvo problemas contra New Orleans y Kansas, dos buenas defensivas de pase. Las zonas demasiado congestionadas le hacen daño al novato. Los Sehawks deberán mantenerlo en el bolsillo e impedirle que compre tiempo moviéndose a los costados. Por lo demás, en Seattle deberían pensar que con el record que tienen, no hay anda que buscar en enero. Ganando hoy, pueden perder mucho en el draft. Y esta más que demostrado que a este equipo no le sobra talento.

Feliz Año Nuevo… Nos vemos en playoffs.